¿De Hecho y de Derecho. O simplemente hablar de más?

¿De Hecho y de Derecho. O simplemente hablar de más?

Cuántas veces alguien ha preguntado en algún Grupo de internet “¿cuántos móviles puedo importar?” y como respuesta ha obtenido: “dicen que solo tres, pero yo siempre traigo 4 o 5 y nunca me han dicho nada”

Esa afirmación puede ser real y tener como explicación una de las primeras cosas que aprendí cuando llegué a la Aduana, hace ya casi medio siglo: Las disposiciones legales son UN MEDIO y no UN FIN del control.

Por ejemplo, puede haber una disposición que multe con 10.00 pesos el pisar el césped de los parques, pero es imposible poner un inspector en cada área verde para hacerla cumplir siempre. Sin embargo, el día que una autoridad vea a alguien pisando el césped, tiene un basamento legal para multarla. Por otra parte, la existencia de las mismas justifica que se realicen acciones de control para detectarlas.

Este axioma legal es aplicable a todos los ámbitos de la vida incluyendo, como es lógico, la Aduana. ¿Imaginan ustedes si la regulación de importar dos móviles fuera de hecho “el fin” del control? Habría entonces que abrir el equipaje a los más de 5 millones de pasajeros que arriban a Cuba para hacerla cumplir, lo cual es absolutamente imposible. Sin embargo, es una disposición reguladora y disuasoria, pues es “el medio” legal que justifica determinados controles y por el cual pueden decomisarse las cantidades que superen las establecidas.

En la mayoría de los países, los controles aduaneros se basan en el principio de “confianza en el pasajero, mientras no haya indicios que aconsejen lo contrario” y por eso se potencia fuertemente el empleo de la técnica para lograr agilidad en el despacho, manteniendo el control. La Aduana confía que no violas nada, pero trabaja para comprobar que sea así.

Volviendo al ejemplo con el que comenzamos este artículo, esa puede ser la explicación racional de por qué, siendo dos los móviles permitidos, pueda haber realmente quien haya importado –pagando o sin pagar- más que esa cantidad. En este caso no es que seamos “más inteligentes” que nadie, es simplemente que tuvimos la suerte de que no fueran detectados y no hubo razón evidente de controlarnos.

Sin embargo, esto nos lleva a otro pensamiento “racional”. ¿Esos que públicamente alardean de haber violado las disposiciones aduaneras no saben que de hecho están confesando haber cometido un delito que pudiera catalogarse como contrabando? ¿Esos que se vanaglorian públicamente de ser más “inteligentes” que los aduaneros no saben que en las Redes estamos todos y que puede pasar que a partir de esos comentarios tengan “la mala suerte” de ser controlados físicamente cada vez que vuelvan a entrar al país?

Se puede cometer una infracción por desconocimiento y para evitarlo es necesario mantenerse informado pero, me disculpan los amigos lectores la franqueza, las personas que realizan estos comentarios dándole brillo a su ego, no demuestran mucha inteligencia y si una gran dosis de inmadurez.

Indiscutiblemente, siempre será posible intentar violar las disposiciones aduaneras en cualquier lugar del mundo, pero precisamente para evitarlo trabajan las Aduanas y más temprano que tarde estas personas son detectadas y entonces estarán sujetas a las sanciones que correspondan.

Por eso, si Ud. desea un paso por la frontera de manera ágil y sin contratiempos, nuestro consejo es atenerse a lo establecido. Infórmese y no oigan a quienes “tuvieron suerte”. Y recuerden siempre que “al lechero lo mataron no por echarle agua a la leche sino por decirlo”

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