Diferentes medios de internet se han hecho eco en estos días de cómo el trabajo profesional de la Aduana cubana ha permitido enfrentar y neutralizar dos casos de tráfico de drogas por nuestras fronteras. Este artículo lo escribí hace más de 4 años a partir de un hecho real pero, aún hoy, el mensaje que transmite conserva su vigencia.
Nadie da peso por peseta

Llega un vuelo procedente de un país suramericano y entre los pasajeros que descienden del mismo se encuentra una joven de menos de 30 años, residente permanente en Cuba, quien quizás con fines más económicos que turísticos, viajó por cuatro meses a laborar en un restaurante de aquel lugar.
Paralelamente, al pasar por los equipos de RX que controlan el equipaje, un bulto conteniendo un TV pantalla plana resulta sospechoso y es marcado para su revisión manual cuando sea recogido por su propietario, quien no es otro, que la joven con la que comenzamos este artículo
Al bulto conteniendo el TV se le aplica la técnica canina y se obtiene un marcaje positivo a drogas por lo que, ya en el banco de revisión, el equipo es abierto encontrándose en su interior varias bolsas de nylon que contenían una sustancia líquida la cual al ser analizada reaccionó positivamente al clorhidrato de cocaína (cocaína líquida).
Al ser entrevistada, la joven declaró que varios días antes de su regreso a Cuba se presentó en su lugar de trabajo alguien que se identificó como cubano, quien le dijo que quería enviarle un TV pantalla plana a su mamá y le propuso comprarle en 300 USD el derecho a traer uno.
Ahora la joven, que regresaba a su país con la certeza de haber hecho un favor y la alegría de traer un dinerito más, deberá enfrentar la responsabilidad penal que contrajo en este frustrado intento de tráfico de drogas y la alegría de sus familiares y amigos por verla de vuelta, quedará empañada por las consecuencias que ello – con seguridad – le traerá aparejado.
¿Y la persona que la contactó para pedirle el “favor”? …. Bien, en espera del próximo “incauto”






Esto es lo peligroso de aceptar transportar encomiendas sin conocer su origen. Es aplicable a cualquier país