Hace unos meses publicamos este artículo pero diversos comentarios que he visto en las redes me impulsan a repetirlo.
Seguramentee ha escuchado decir a alguien que llegó de un viaje a otro país: “cuando llegué, me demoré tres horas en la Aduana para poder salir del aeropuerto” describiendo así una experiencia, sin duda traumatizante, de la demora sufrida.
¿Pero, es esto siempre cierto? Sin duda, el comentario anterior se basa en que para muchos pasajeros que arriban y para quienes los esperan, todo el proceso que media entre su descenso de la aeronave y la salida definitiva de la terminal aeroportuaria sucede en “La Aduana“.
Sin embargo, en la vida real, son más de una las autoridades y organismos cuyos funcionarios y trabajadores participan en este proceso y variadas son también las actividades y controles que los mismos realizan sobre los pasajeros y sus pertenencias.
A su arribo a Cuba las personas deben pasar, en primer lugar, por el control migratorio, realizado por oficiales de la Dirección de Inmigración y Extranjería.
Concluido este paso, son atendidos por Médicos que efectúan los controles epidemiológicos de frontera y es sólo al concluir ambos procesos, que la Aduana General de la República realiza el control a los viajeros y a los bultos que ellos transportan en cabina.
A lo anterior habría que agregar que el tiempo de estancia de los pasajeros y sus pertenencias en la Terminal Aérea es el resultado de un proceso en el que participan diversas entidades y que comienza cuando las personas son trasladadas de la aeronave en la que viajaron hasta la Terminal Aeroportuaria y cuando sus equipajes son descargados de la aeronave que los trasladó, actividades ambas responsabilidad de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeronáuticos S.A. (ECASA)
La participación de la Aduana en esta parte inicial del proceso se limita a controlar, mediante la utilización de medios técnicos y caninos, el contenido de cada bulto para lo cual cuenta con los equipos necesarios, insertados en un flujo, cuya agilidad debe ser garantizada por la empresa operadora del aeropuerto.
Ya en el área de espera del equipaje, y tras pasar los controles migratorios y epidemiológicos, los pasajeros deben recoger en las esteras los bultos que conforman su equipaje, actividad que al igual que la existencia o no en el lugar de los llamados “carritos” y de la disponibilidad del personal para la ayuda a los pasajeros en la manipulación y transporte de su equipaje, es responsabilidad también ECASA.
Por último y después de tener los pasajeros sus equipajes reunidos, es que comienza directamente la participación de la Aduana en el proceso. Sin embargo, en más del 90% de los casos, el paso por la Aduana es a través del canal verde, lo que permite una salida ágil y directa del recinto.
Por regla general, solo el equipaje de aquellos pasajeros que han realizado una importación no comercial y deben pagar derechos de aduana es controlado físicamente. En este caso, los pasajeros terminan sus trámites en los mostradores de la CADECA, entidad que cobra este impuesto.
Como puede verse, el lapso de tiempo que media entre la llegada al país y la salida a la calle de los pasajeros es una cadena de trámites y controles en el que participan varias entidades en cumplimiento de sus funciones, por lo que el mismo está sujeto y depende del funcionamiento de cada uno ellos.
De todo lo anterior se desprende que en el proceso de llegada al país y salida de la Terminal, la Aduana es solo un eslabón más de un multidisciplinario proceso por lo que, aunque las demoras siempre tienen un nombre, no siempre responden a ella.
Por eso, cuando Ud. escuche decir a alguien “ me demoré tres horas en la Aduana para poder salir del aeropuerto” piense en lo que aquí explicamos y en busca de la objetividad y la justicia trate, con reloj en mano, de precisar en cual de todos estos eslabones es que la misma se produjo




